septiembre 11, 2010

contra-celebración

Sin ganas de celebrar, nunca más. La intención del sector es obtener sonrisas de los vecinos, ¿qué vecinos? No los conozco, aunque me gustaría. Mirar los pétalos de las celestes y moradas flores que caen desde la copa del árbol de la casa del frente, me hace sentir que podríamos sí tener una fiesta. El problema sería desconocer con quién celebrar. Algunos cantan, otros bailan, otros hasta tocan instrumentos; yo no sé ninguna de esas cosas... Al parecer podría ser observador, y no celebrador. Desconcertante, depresivo y moribundo.